Casa Belén

El origen 

Después de plantearme regresar a Honduras a finales de 2005, casi a ciegas comenzamos este proyecto también asistencial.  Todavía en España, un amigo hondureño que dedica su vida a la solidaridad en la ciudad de Tegus llamado Jorge, me “presionaba” para la compra de un terreno contiguo  a una casa que él donaba. Ese terreno había sido un taller de carros a la intemperie y la casa era un espacio grande de dos plantas que siempre fue lugar de referencia para ayuda a gente desfavorecida. Era albergue de madres adolescentes con sus bebés y centro de atención de prostitutas de la zona antes que el alcalde Castellanos  decidiera desalojar el barrio de este estigma; todo eso lo llevaba Jorge, pero tenía problemas y decidió hacerme la propuesta de que lo asumiera. Disponíamos, previa compra, de un terreno y una casa y eso había que adquirirlo sin haberlo visto siquiera (yo aún estaba en España). Cuando salí de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Elche (Alicante) donde estuve un año trabajando, gente piadosa y con ganas de ayudar  me dieron ayuda económica. Contaba con mucho ánimo y con esa cantidad, así  pudimos empezar la remodelación de la casa y la compra del terreno aledaño en Enero de 2006. Acabamos en Mayo; vino el Cardenal a inaugurarla junto con un buen grupo de amigos de C. Zulema con Laura a la cabeza, una colaboradora llamada Elsa y alguna religiosa. Recuerdo que ese mismo día de la inauguración el “Club de Mujeres de Habla Inglesa” nos trajeron la refrigeradora de la cocina.

No tenía claro qué íbamos a hacer allí; alguna vez me reuní con el P.Patricio para hablar del contenido del proyecto del que sólo sabía que en el mercado Zonal Belén y dentro del Barrio Belén donde se ubica….tendría que llamarse algo que sonara también a Belén como gran referente. Otra cosa, tenía claro que íbamos a ser fieles  a ese deseo sincero de amortiguar las heridas de tantos transeúntes e indigentes que circulan por esa área y que fuera señal nítida de servicio directo en la caridad, trabajada en “primera línea” donde la Iglesia debe  dar su testimonio a pesar de nuestros pecados.
Ese mercado popular y próximo al que hice referencia es un pequeño mundo con bodegas bien repletas y bastante dinero que guarda un submundo de miseria padecido especialmente por  los barrenderos/as  que lo limpian con sus trocas (pequeños carros artesanales para transportar la basura que se recoge en las calles estrechas y concurridas del mercado) y la gente que deambula  perdida.
Miembros del equipo de Casa Belén en una convivencia Diciembre de 2010
Casualmente me encontré con las RR.  Josefinas Trinitarias cuyo carisma es  “ser en el mundo signo de la ternura de Dios” y ante mi propuesta ingenua y descarada para que ayudaran en Casa Belén, su respuesta fue “SÏ”. Se incorporaron muy pronto con gran generosidad y entrega, absolutamente sin reservas y sin ningún interés más que ser fieles al espíritu que las anima y que viene a coincidir con lo que la casa se propone.
Pensé que un buen arranque sería la creación de una pequeña clínica de medicina general abastecida con medicamentos que llegan en los contenedores que recibe ACOES desde Fuengirola y otros sitios de España. Es un buen gancho que responde a la precariedad de salud que tiene el barrio. Luego pensamos en la creación de un comedor social para los indigentes y charlas para alcohólicos  desahuciados que dan vueltas por el barrio. Más tarde, abrimos las puertas para otro colectivo parecido, el de jóvenes que sufren la adicción de las drogas. Luego vino la escuela de adultos, la oportunidad de las duchas, el ropero y el lavado de sus ropas por ellos mismos y  la atención y escucha de un psicólogo etc.  Así fue dibujándose un pequeño conjunto de ayudas de asistencia donde el que llegara necesitado y humilde podía servirse  “a la carta”, si quería.Nuestro reto ahora es ir despegando hacia un servicio de promoción humana sin renunciar a la tarea asistencial que nos define.
Los ingresos son reducidos y hay que hacer esfuerzos continuos para mantenerlo a flote. La mayor parte depende de la ayuda exterior y algunas instituciones hondureñas nos ayudan con víveres y un poquito más. Siempre valoramos todo lo que provenga de nuestra tierra y despierte la solidaridad entre nosotros. Muchos coinciden en decir que el proyecto merece.


Video Casa Belén


A continuación les mostramos un pequeño vídeo que recoge una muestra del trabajo que se realiza.